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Jardín de Flores Raras



En 1993, solo dos años antes de su muerte, Julio Caro Baroja  publica  Jardín de Flores Raras, un compendio sobre "temas varios que últimamente me han producido curiosidad" con especial atención a la alquimia. Confiesa el autor que su decisión de incluir la alquimia en este tratado exquisito, se debe a un cuadro  que había adquirido recientemente. En la pintura puede verse el taller de un joven alquimista "muy semejante a otro conocido de Teniers el Joven".

En cuanto leemos esta "advertencia preliminar" que incluye anécdotas personales de su célebre tío Pío Baroja, nos damos cuenta de que Jardín de Flores Raras es un libro especial, un ensayo labrado con meticulosidad por un grafómano confeso, al que de vez en cuando recurro por el placer de compartir su punto de vista único.  Una de mis partes favoritas es la que se refiere a la mitología, en concreto al "Theatro de los dioses" de Fray Baltasar de Victoria.

En 1620 se publica en España la primera parte de un tratado de mitología, cuyo autor es el monje salmantino Fray Baltasar de Victoria. El título del libro es este. "1ª parte. Theatro de los dioses de la Gentilidad. Autor el padre fray Baltasar de Victoria. predicador de San Francisco de Salamanca, y natural de la mesma ciudad. Dirigido a Don pedro de Deza, Conde de la Fuente, Señor de las villas de Villager y S. Miguel del Arroyo, y Assistente de Sevilla"

Según constata Julio Caro Baroja, el Theatro de los dioses, a parte de la licencia y la tasa, cuenta con dos aprobaciones una de las cuales tiene la firma del mismísimo Lope de Vega, fechada en Madrid el 2 de noviembre de 1619. 
Lope resalta la importancia de la obra para entender la moralidad que "envolvió la antigua Philosophia en tantas fábulas para exornación, y hermosura de la Poesía, Pintura y Astrología y en cuyo ornamento, los theólogos de la Gentilidad, desde Mercurio a Trimegisto, hasta el divino Platón hallaron por symbolos, y Hieroglíficos la explicación de la naturaleza de las cosas, como consta del Pimandro, y del Thimeo de los Egipcios por cosas sagradas tanto escondieron del vulgo"

El Theatro de los dioses alcanzó mucha popularidad en la época, se llegaron a imprimir varias ediciones y dos partes más compuestas en Madrid entre 1737-1738.

Caro Baroja hace hincapié en el sentido verídico y fundamental que la mitología clásica tenia para la gran mayoría de eruditos de los siglos XVI- XVII. En Theatro de los dioses encontramos referencias continuas a poetas y estudiosos renacentistas, con un nivel de verosimilitud casi indiscutible: "Fray Baltasar utiliza como de igual calidad, un texto de Homero y otro de don Luís de Góngoracomo lo hace al tratar de Polifemo".

Es tal el deseo de materializar las figuras mitológicas que en ocasiones Fray Baltasar comenta algún libro antiguo ilustrándolo, vinculándolo a algún hecho real y reciente, como por ejemplo "da como cierta la existencia de tritones, atestiguada por un napolitano que aseguró haber visto uno en España" o "Al ocuparse de los Campos Elíseos, recoge la opinión de que estaban en la isla de Cádiz y da cuenta de los que los habitaban".

Por increíble que parezca esta necesidad de vincular lo mítico con el entorno cercano sigue disputándose entrado el sXXI. Esta es la portada de mayo de una de las publicaciones de referencia esotérica, en nuestro país ¿Qué diferencia hay entre este titular y el artículo que lo respalda y cualquiera de las afirmaciones que Fray Baltasar hacía en 1620? ¿Será que el Grial está en Valencia, la Atlántida en Azores (o en Canarias o en el Parque nacional de Doñana) que existe el "Peje Nicolao" y es el mítico Glaudo del que nos hablaba Ovidio? ¿Cabe alguna posibilidad, como afirman las mismas fuentes, de que la laguna Estigia y el río Leteo fuesen en realidad el Guadalete y el Limia?

En Jardín de Flores Raras Caro Baroja plantea desde su particular punto de vista hechos increíbles como la existencia de La isla de Jauja, monstruos marinos y todo tipo de zoología fantástica, quiromancia, alquimia etc. Además incluye dos capítulos fascinantes que tienen poco o nada que ver con el resto del temario: en el último capítulo habla de las "ventas" en España y dedica otras quince páginas a la "Pasión de escribir" con especial acento en la grafomanía, por la que ya en otras ocasiones se habría declarado afectado.

Lo que a mi modo de ver hace especial Jardín de Flores Raras es precisamente el estilo de Julio Caro Baroja, que convierte una selección de temas puramente sensacionalistas en una joya exquisita ilustrada con mapas, portadas de libros míticos, grabados de Goya y, para los más curiosos, muchas notas bibliográficas.




P.G Escuder

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